articulo
Investigación
5 de abril de 2014
martínez cid del prado carla viviana.
Grupo: 613
Al realizar el análisis de los resultados en el orden que se presentaron se puede decir que
en
el entorno del plantel están ubicados comercios en los cuales los estudiantes pueden comprar
los diferentes
alimentos que se les
ofrecen,
alimentos que se caracterizan por
ser
ricos en calorías. Este
entorno se convierte en
el espacio social (Bourdieu, 2002) en
donde se comparten gustos y preferencias y al mismo tiempo se van moldeando los gustos o preferencias alimenticias.
Fue importante realizar la investigación con universitarios que tuvieran un tiempo de estancia en el plantel lo suficiente para poder identificar la influencia del espacio
social en la formación de sus hábitos alimenticios.
Este dato también revela que a pesar
de que los alumnos tienen
estudios de nivel superior, se presenta el hábito sobre la in-
gesta
de alimentos hipercalóricos.
Dado que las jornadas
diarias de estudios son
de mínimo seis horas,
la mayoría
de los alumnos hace al menos una comida al día en el plantel. La mayoría de los alumnos
refiere que ingesta alimentos de preparación rápida y no los que se ofrecen en la cafetería,
que están
catalogados como “completos y balanceados”. Sin
embargo, al
hacer
una revisión de lo que ahí venden se encuentra todo tipo
de alimentos. De estos alimentos,
la
mayoría son consumidos “por gusto” siguiéndoles la “accesibilidad y necesidad”. Llama la
atención
que a pesar
de las campañas que
existen en
los diferentes
medios sobre la problemática del sobrepeso y obesidad, de la accesibilidad a la información que tienen y del nivel de preparación de los alumnos, la respuesta precisa de “por gusto” se establece por
encima de aquella se
sustenta en
la información
oficial, es decir el
conocimiento.
A pesar de que la universidad sigue la política de ofrecer a través de la cafetería alimentos sanos a los estudiantes, ellos prefieren consumir los que se ofrecen en la calle, que
se caracterizan por
ser
hipercalóricos.
Además,
la mayoría
de los alumnos consume entre
comidas alimentos de los denominados “chatarra”
así como dulces y caramelos,
siendo
menos frecuentes
los que consumen frutas
y verduras.
La procedencia de estos
alimentos es diversa, incluyendo la cafetería universitaria. Con relación a las bebidas que
se
ingieren, el tipo es variado y solamente un cuarto de la población ingiere agua simple.
En general, a la mayoría de los alumnos les gustan
los
alimentos que consumen, sin embargo llama la atención que a pesar de que saben que no son saludables los siguen
consumiendo afirmando que los consumen por la necesidad de satisfacer el hambre, por el gusto y la economía. En esto han exteriorizado su pasión y se ha convertido en un hábito voluntario e involuntario,
ejecutado
de manera consciente
y de manera inconsciente.
Otro
factor que
se agrega
es las
causales de la
obesidad es
que mayoría de los alumnos
no realiza ninguna
actividad deportiva.
Se pudo identificar que los estudiantes han adquirido patrones de comporta-
miento identificables
(estilos de vida), definidos por la interacción de sus gustos personales o predilecciones, la oferta de alimentos en la región (interacciones sociales) y la
posibilidad
económica para adquirirlos (condiciones
socioeconómicas)
(OMS, 1998).
Estas conductas, convertidas en rutinas, han adquirido gran peso para su consolidación
y mantenimiento, como dice Sánchez (2008), convirtiéndose
en
prácticas definidas que
esquematizan su mundo representado. Los estilos de vida de los estudiantes se delinean por
la aplicación de los esquemas y la
estructura que
han ido organizando
sus prácticas
en el
plantel de la Universidad
(espacio social).
Así
se crea el espacio
donde se encuentran los estilos de vida ya que en él se ha generado la transferencia: transposiciones
sistemáticas
impuestas por las condiciones particulares de su práctica,
como describe
Bourdieu
(2002).
Así, la existencia
de los comercios del entorno del
plantel, como pequeños
lo- cales
y negocios de cadenas en
la plaza comercial,
la poca atracción
de la venta de alimentos de la cafetería y el
gusto por los alimentos que venden en el entorno (con valor
nutrimental no adecuado), son
parte del
sistema
simbólico de los alumnos. Aunado
a lo anterior, la
interacción dinámica con sus
compañeros, la
circunstancia social variables, como la falta de un horario establecido para tomar sus alimentos, se anteponen a los
conocimientos de los estudiantes que
repiten
día
a día
el consumo de alimentos, como un esquema aprendido de manera no consciente. Así se crea en ellos en un hábito, mismo que permite su consolidación y mantenimiento (Sánchez, 2008) y dificulta a los
alumnos utilizar sus conocimientos sobre una dieta saludable o realizar acciones que les permitan
hacer
los cambios para tener
estilos de
vida saludables.
Se puede concluir que a pesar del conocimiento que tiene el alumnado sobre
la
problemática de la obesidad y el sobrepeso, es el espacio social el que contribuye a que
moldeen y adquieran
hábitos alimentarios que
les son dañinos. Estas aportaciones son importantes, ya que, para atender la obesidad desde la visión preventivista, hay que
considerar los aspectos sociales asociados que se convierten en causales, lo que obliga a ir de la contemplación viva al pensamiento
abstracto y de éste a la práctica social para diseñar
e implementar
programas
de Educación para la
Salud.
A pesar de que la universidad sigue la política
de ofrecer a través de la cafetería
alimentos sanos a los estudiantes, ellos prefieren consumir los que se ofrecen en la calle, que
se caracterizan por
ser
hipercalóricos.
Además,
la mayoría
de los alumnos consume entre
comidas alimentos de los denominados “chatarra”
así como dulces y caramelos,
siendo
menos frecuentes
los que consumen frutas
y verduras.
La procedencia de estos
alimentos es diversa, incluyendo la cafetería universitaria. Con relación a las bebidas que
se
ingieren, el tipo es variado y solamente un cuarto de la población ingiere agua simple.
En general, a la mayoría de los alumnos les gustan los alimentos que consumen, sin embargo llama la atención que a pesar de que saben que no son saludables los siguen
consumiendo afirmando que los consumen por la necesidad de satisfacer el hambre, por el gusto y la economía. En esto han exteriorizado su pasión y se ha convertido en un hábito voluntario e involuntario,
ejecutado
de manera consciente
y de manera inconsciente.
Otro
factor que
se agrega
es las
causales de la
obesidad es
que mayoría de los alumnos
no realiza ninguna
actividad deportiva.
Se pudo identificar
que
los estudiantes han adquirido patrones de comporta-
miento identificables
(estilos de vida), definidos por la interacción de sus gustos personales o predilecciones, la oferta de alimentos en la región (interacciones sociales) y la
posibilidad
económica para adquirirlos (condiciones
socioeconómicas)
(OMS, 1998).
Estas conductas, convertidas en rutinas, han adquirido gran peso para su consolidación
y mantenimiento, como dice Sánchez (2008), convirtiéndose
en
prácticas definidas que
esquematizan su mundo representado. Los estilos de vida de los estudiantes se delinean por
la aplicación de los esquemas y la
estructura que
han ido organizando
sus prácticas
en el
plantel de la Universidad
(espacio social).
Así
se crea el espacio
donde se encuentran los estilos de vida ya que en él se ha generado la transferencia: transposiciones
sistemáticas
impuestas por las condiciones particulares de su práctica,
como describe
Bourdieu
(2002).
Así, la existencia
de los comercios del entorno del
plantel, como pequeños
lo- cales
y negocios de cadenas en
la plaza comercial,
la poca atracción
de la venta de alimentos de la cafetería y el
gusto por los alimentos que venden en el entorno (con valor
nutrimental no adecuado), son
parte del
sistema
simbólico de los alumnos. Aunado
a lo anterior, la
interacción dinámica con sus
compañeros, la
circunstancia social variables, como la falta de un horario establecido para tomar sus alimentos, se anteponen a los
conocimientos de los estudiantes que
repiten
día
a día
el consumo de alimentos, como un esquema aprendido de manera no consciente. Así se crea en ellos en un hábito, mismo que permite su consolidación y mantenimiento (Sánchez, 2008) y dificulta a los
alumnos utilizar sus conocimientos sobre una dieta saludable o realizar acciones que les permitan
hacer
los cambios para tener
estilos de
vida saludables.
Se puede concluir que a pesar del conocimiento que tiene el alumnado sobre
la
problemática de la obesidad y el sobrepeso, es el espacio social el que contribuye a que
moldeen y adquieran
hábitos alimentarios que
les son dañinos. Estas aportaciones son importantes, ya que, para atender la obesidad desde la visión preventivista, hay que
considerar los aspectos sociales asociados que se convierten en causales, lo que obliga a ir de la contemplación viva al pensamiento
abstracto y de éste a la práctica social para diseñar
e implementar
programas
de Educación para la
Salud.
De la investigación realizada anteriormente y
basándome en los datos obtenidos de mis compañeros universitarios podemos ver
que la obesidad ha aumentado en la población Universitaria, dejando un amplio
margen de malos hábitos alimenticios en estos jóvenes; podemos decir que estos
malos hábitos se deben a las presiones escolares, de trabajo y personales que
sufren algunos de ellos.
Si bien son personas ocupadas y no tienen el tiempo
suficiente para poner atención a su alimentación es necesario tomar cartas en
el asunto educándolos para que no pongan pretextos como los anteriores y
simplemente tengan una cultura alimenticia general, lo que beneficiará no solo
a ellos y a su salud, sino a los productores y vendedores de alimentos saludables.
Universidad Nacional Autónoma de México.
Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Azcapotzalco.
Articulo individual sobre el proyecto de equipo:
HÁBITOS ALIMENTICIOS CAMBIAN LA VIDA.
Alumna: Salazar Meléndez Susana.
Profesora: Leticia Santa María Gallegos.
Equipo: Libro entintado.
Grupo: 613.
Fecha de entrega: 25 de abril del 2014.
Hábitos
alimenticios cambian la vida.
Actualmente, los hábitos alimenticios que tiene la población mexicana no
son lo suficientemente buenos. Pues la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), dice que México tiene la peor dieta
y hábitos alimenticios, ya que ocupa el primer lugar en obesidad y sobrepeso
con 32% de la población.
Colocando así a México, entre los cinco peores países del mundo esto refiriéndose
a los hábitos alimenticios. Teniendo conocimiento de que la población mexicana
tiene malos hábitos alimenticios, los nutriólogos se preocupan cada vez más por
este problema.
Pues las futuras generaciones de jóvenes pueden adoptar estos malos hábitos
en su alimentación. Desafortunadamente el Colegio de Ciencias y Humanidades
plantel Azcapotzalco (C.C.H.Azcapotzalco) no queda fuera de este problema, pues
también se puede observar que los alumnos presentan problemas en sus hábitos
alimentarios.
Espera ¿Qué es un hábito alimenticio?
Es el patrón de alimentación, que diariamente las personas siguen, esto
incluye sus preferencias alimentarias y las influencias tanto de su familia
como de su cultura, país o comunidad.
¿Porque son importantes?
Son importantes porque estos son los que nos ayudan a mantenernos sanos y fuertes, es muy
importante llevar una alimentación adecuada. No solo es importante la cantidad
de alimentos que comemos, sino también su calidad. Ya que ambas influyen en el
mantenimiento adecuado de nuestra salud.
No todo es miel sobre hojuelas.
Aunque los nutriólogos, han explicado el tema de hábitos alimenticios
varias veces. La población mexicana entre ellos los alumnos del
C.C.H.Azcapotzalco no estoy diciendo que todos pero si un grupo considerable
sigue sin tener conocimiento claro de lo que son los hábitos alimenticios, como
se llevan a cabo y las causas y
consecuencias que traen si estos son inadecuados.
Prueba de ello, son los resultados que arrojó una encuesta practicada a los
alumnos de entre 15 - 19 años de dicho plantel.
Pues un 42% de los estudiantes encuestados, tienen una idea incorrecta o
incompleta sobre lo que es en realidad un hábito alimenticio. Mientras también
observamos, que un 52% de los alumnos se saltan por lo menos una comida y esto
poniéndolos en riesgo de tener enfermedades pues tienen hábitos alimenticios
inadecuados.
Por el contrario, podemos notar según los resultados que solo el 29% de los
alumnos encuestados deja de comer por razones inadecuadas, y el 71% cuando está
satisfecho. Desafortunadamente el 66% de los alumnos, no toma el agua
suficiente siendo vulnerables a enfermedades, porque se menciona el agua,
porque es indispensable en los procesos digestivos y esta se debe de incluir
siempre en nuestros hábitos alimenticios.
Además, gracias a los malos hábitos alimenticios que algunos estudiantes
del plantel tienen, acarrean enfermedades con ellos y sus familiares, como son
hipertensión, diabetes, gastritis, colitis obesidad entre otras. Siendo el 86%
los alumnos enfermos, de alguna enfermedad mencionada anteriormente, y solo el
47% ha consultado a algún especialista para tratarse y mejorar sus hábitos
alimenticios.
Se recomienda que los hábitos alimenticios sean buenos, púes así nosotros
podremos elegir alimentos saludables y en consecuencia crecer sanos, fuertes y
podremos realizar nuestras actividades diarias. Pues por el contrario si
tenemos malos hábitos alimenticios, puede acarrear enfermedades dolorosas.
Consumir pocos o demasiados alimentos de una forma desbalanceada, tiene
consecuencias que pueden ser muy graves. Por ejemplo a la falta de nutrimentos
puede haber desnutrición, anemia entre otros y por otro lado si se consumen
cantidades excesivas puede presentarse obesidad, hipertensión, diabetes entre
otras. Así que hay que tener cuidado al hacer hábitos alimenticios.
¡A comer! Hábitos alimenticios
saludables.
Un hábito alimenticio saludable es
aquel que incluye alimentos de todos los grupos y en las cantidades suficientes
para cubrir nuestras necesidades: Obtener la energía y los nutrientes
necesarios para vivir sanamente.
Recuerda entonces:
ü Tener hábitos alimenticios buenos en tu dieta completa,
equilibrada, higiénica, suficiente y variada y tomar suficiente agua 2 a2.5 litros al día.
ü Hacer las 5 comidas obligatorias en el día siendo estas: desayuno,
almuerzo, comida, merienda y cena.
ü Meter entre todas tus actividades la actividad física
pues te ayudara a largo plazo en tu salud y belleza.